SACRAMENTO AL SERVICIO: MATRIMONIO


El sacramento del matrimonio es considerado un sacramento para el servicio, ya que por medio de este, el hombre y la mujer se unen indisolublemente con el fin de constituir una familia en donde los esposos se ayuden mutuamente y participen de la procreación y educación de los hijos.
El origen de la palabra matrimonio esta referida al vocablo matris munium que significa oficio de madre, pues tiene relación con la tarea de concebir y educar a los hijos que, por su propia naturaleza, se delegaba a la mujer; mas hoy en día podemos definir al matrimonio en la iglesia como el sacramento que santifica la unión indisoluble entre un hombre y una mujer cristianos, y les concede la gracia para cumplir fielmente sus deberes de esposos y de padres.
Dios mismo constituyo este sacramento tal como nos lo narra el libro del génesis, cuando Dios le prodigo al hombre una compañera, “Dijo luego Yahvéh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (GENESIS 2,18) y desde entonces el hombre y la mujer se unen a pesar de sus diferencias para complementarse mutuamente a tal punto que lleguen a ser uno solo, “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (GENESIS 2,24), esta unión marital la bendijo Dios dándoles el mandato de ser fecundos, multiplicarse y gobernar la creación (Génesis 1).
Jesús mismo con su presencia santificara la unión de los esposos, tal como nos lo narra el pasaje de unas bodas en galilea, cuando transformo el agua en vino (Juan 2) y posteriormente al referirse al matrimonio, resalta la indisolubilidad del mismo, ya que era costumbre que en la antigüedad el hombre repudiara a la mujer y contrajera nuevas nupcias, “De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre” (MATEO 19,6 ) “Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer – no por fornicación – y se case con otra, comete adulterio” ( Mateo 19, 9 ) y esta denuncia de Jesús, continua siendo frecuentemente recordada en la enseñanza de los apóstoles que condenan el adulterio como una falta grave no solo contra la unión de los esposos, sino también contra Dios; con todo lo anteriormente expuesto queda evidenciado las 3 propiedades fundamentales del Matrimonio como son: unidad, indisolubilidad y apertura a la fecundidad.
En el matrimonio civil ó en las uniones de hecho, a diferencia del matrimonio sacramental de la iglesia, se permite el divorcio ante el estado, mas en la iglesia aunque los esposos se separen legalmente, ellos continúan casados a no ser que por algún motivo se declare nulidad del acto matrimoniales decir que no se contrajo matrimonio válidamente.
Hoy mas que nunca es necesario que los esposos vivan en unidad, dándole sentido a la familia y recordando los votos que un día pronunciaron ante Dios y la iglesia, reavivando el amor que les unió y el respeto y dignidad que se deben mutuamente, “En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido” (EFESIOS 5,33) No en vano se va a comparar el amor que Jesús siente por la iglesia con el amor de los esposos.
Los celebrantes de este sacramento son los esposos quienes en su mutuo consentimiento dan forma y materia al sacramento en presencia del ministro ordenado quien junto con la asamblea son testigos del consentimiento dado ante Dios y bendecido por manos de su ministro, bien sea obispo, sacerdote ó diacono.
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Publicado por

Alberto B

Cursillista desde 2006

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