El urgente deseo de reunirse con la persona amada.


La ausencia de la persona amada produce en el enamorado el vehemente y urgente deseo de reunirse pronto con ella otra vez. El Señor se lo advertía a sus discípulos en la cena de despedida: Cuando me vaya y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy, estéis también vosotros… No os dejaré huérfanos; volveré a vosotros… Aquél día comprenderéis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros… Quiero, Padre, que los que me diste estén también conmigo, donde yo estoy… San Pablo decía algo semejante, sacudido por el doble sentimiento de su amor al Señor y a sus hijos espirituales: Si el vivir en la carne es para mí fruto de apostolado, entonces no sé qué elegir. Me siento apremiado por ambos lados: por un lado deseo quedar desatado para estar con Cristo, lo que es muchísimo mejor

Cantar

Fragmento de “Cantar de los Cantares”

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Publicado por

Alberto B

Cursillista desde 2006

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