Algo escandaloso.


Jesús tuvo predilección por las prostitutas. Y esto debe ser interpretado como un signo de profundidad teológica. No fue una predilección paternalista, del maestro puro que se acerca a la mujer descarriada. Fue una honda simpatía, que le hacía ver en estas mujeres -uno de los estratos más pobres de la sociedad de su tiempo y por eso más necesitado de liberación y esperanza- a las preferidas de Dios. Por mujeres y por prostitutas, ellas eran quizá lo más marginado que uno podía encontrar en Israel. Jesús, sensible a su situación, llegó a decir algo auténticamente escandaloso: Ellas, las rameras, serían las primeras en entrar en el Reino de Dios, junto con los tramposos y mal vistos colaboradores de impuestos.

José I. y María López Vigil. Un tal Jesús. X.II, p 747-748

(Gracias por su presencia Hermanas Dominicas de Alcala).

DE COLORES.

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Publicado por

Alberto B

Cursillista desde 2006

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