Ser Evangelizadores, ese es el MANDATO!


1.      El Evangelio que acabamos de escuchar es el final del Evangelio de San Marcos. Cuando Jesús había hecho todo lo que tenía que hacer: llamarnos a la conversión y creer en el Evangelio, darnos toda la enseñanza para acoger el Reino de Dios, hacer los milagros, llevar un estilo de vida como corresponde -sin hacer daño a nadie y ayudando y favoreciendo a todos-, ofrecerse a la pasión y muerte en la Cruz por nuestra salvación y, por eso, después resucitar, concluye su etapa en la tierra con estas últimas palabras suyas, tras las cuales sube al cielo y se sienta a la derecha del Padre. Los discípulos, lo hemos escuchado, acogen esas palabras postreras y las cumplen. Y cumpliéndolas experimentan la ayuda y protección de Dios, porque están haciendo lo que Dios quiere. Un aspecto del Evangelio maravilloso.

Con esa invitación Jesús nos llama a ser continuadores en la tierra de la misión que Él llevó a cabo por encargo del Padre y por amor hacia nosotros. Jesús, con su vida resuelve los problemas de la vida y nos convoca hoy y siempre a hacer las cosas que hizo bien.Evangelizar

A los apóstoles, es decir a los que habían tenido la suerte de conocer a Jesús, de recorrer con él los caminos de Palestina, no podían guardarse para ellos su experiencia. Lo que ellos sabían, lo que ellos habían experimentado, no era sólo para su provecho personal. Su amistad con Jesús no era un patrimonio que pudiera disfrutarse de modo exclusivo. Jesús los había elegido “para que estuvieran con él y para mandarlos a predicar”, y éste era el momento de emprender la tarea: “Id por el mundo entero proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad“. Es toda la humanidad la destinataria de la Gran Noticia que, en primicia, habían escuchado antes que nadie los discípulos. Pero no podían quedársela para ellos: perdería todo su sentido.

Y los Apóstoles empezaron a cumplir ese encargo. Y ese cumplimiento era, y es, un bien. En efecto, el Evangelio dice: A los que crean les acompañarán estas señales: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en la mano y, si beben algún veneno, no les hará daño; aplicarán las manos a los enfermos y quedarán sanos“.

Lo que tienen que anunciar es una noticia, esto es, tienen que dar testimonio de un hecho, de un acontecimiento. Por eso no serán sólo palabras lo que ofrezcan a quienes se presten a oírlos. Su anuncio irá acompañado por unas señales que le darán credibilidad, que serán por sí mismas Buena Noticia.

En primer lugar, su mensaje será un anuncio de liberación para todos, y quienes lo acepten se verán liberados del dominio de aquellas ideologías que proponen al hombre un modo de vida contrario a lo que Dios quiere; eso significa “echarán demonios en mi nombre”. En segundo lugar -“hablarán lenguas nuevas”-, podrán romper las barreras que impiden a los hombres comunicarse y relacionarse como hermanos, y así harán posible la paz, la fraternidad, el amor. Finalmente, porque vivirán con la vida de Dios, nada les causará un daño definitivo y su presencia constituirá siempre una victoria de la vida sobre la muerte: “Cogerán serpientes en la mano, y si beben algún veneno, no les hará daño; aplicarán las manos a los enfermos y quedarán sanos”.

AlegriaNo. No se trata de milagros. Esas señales, liberación, amor y vida, son las que deben identificar a los seguidores de Jesús, las que garantizan que el mensaje que alguien anuncia es el suyo. La prueba de que alguien habla en nombre de Jesús es, por tanto, ésta: su palabra debe salir de un corazón libre, comprometido con la libertad de los hombres y la liberación de los pueblos; su vida deberá mostrar que sólo el amor es importante y que sólo el amor -no el poder, ni el prestigio, ni el dinero- es la fuerza de la que se vale para anunciar el mensaje de Jesús; y su fe apasionada por la vida debe manifestarse no sólo en la defensa de la vida de los que todavía no han nacido, sino, sobre todo, en la defensa de los que malviven por culpa de una organización social que convierte este mundo en un verdadero valle de lágrimas, compartiendo con ellos la propia vida en el esfuerzo por construir una existencia que, con verdad, pueda llamarse vida.

2.      Importante es todo esto. Y los Apóstoles lo cumplieron. Y así la fe, la esperanza, la caridad, la vida cristiana empezaron a extenderse por todo el mundo. Desde sus orígenes la Iglesia de Jesucristo es una Iglesia misionera, en la que sus miembros, todos los bautizados, son responsables de la salvación y de la felicidad de los demás. La lectura de la Carta de San Pablo a los Corintios nos presenta el testimonio de San Pablo en ese sentido. Y son tantos los testimonios que han tenido lugar a lo largo de todos los siglos. Y hoy contemplamos y festejamos uno de ellos, el de San Francisco Javier.

Francisco nace el 7 de abril de 1506 en el castillo de Javier, cerca de Pamplona (Navarra, España). Su padre, jurista, es entonces consejero del rey Juan de Albit, su madre pertenecía a la nobleza. Huérfano a los tres años, Francisco crece en un clima de división y guerras.

Francisco Javier
Francisco Javier

Cuando a los 18 años se firma un convenio de paz, Francisco elige entonces su futuro, continúa sus estudios de humanidad en la famosa universidad de Sorbona en París. Es aquí donde, compartiendo su cuarto con Ignacio de Loyola, y después de un camino de discernimiento mutuo, Francisco es tocado muy profundamente por una frase de Ignacio de la cual no se olvidará jamás, y que determinaría desde entonces el rumbo de su vida: “¿de que sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?”.

Así el 7 de abril de 1531, Francisco parte para las lejanas tierras de la India junto con uno de sus compañeros, Llegados a Goa, se ven confrontados a miles de males entre ellos, la peste. Francisco se dedica a dar confianza y a descubrir a todos el amor de Dios, a curar y hasta hacer milagros. Evangelizando jóvenes abre escuelas, colegios, dispensarios, bautiza sin descansar jamás aceptando por amor miles de sacrificios y llevando a todos a la oración y a la conversión.

En 1543 vuelve a Goa, y llega a Pesquerías cuando se declaró la guerra entre el reino de Comorín y el de Travancor. Enfrentándose solo a las fuertes tribus, armado íntimamente de un crucifijo en la mano y de su palabra, pone fin a la guerra milagrosamente. Muchas cosas se pueden contar de él: una vida de evangelización. En estos tiempos, que como los nuestros, son sedientos de conquistas y de poder, Francisco abrió los ojos, los brazos, y por sobre todo los espíritus, de todos aquellos que recibieron su mensaje evangélico. Su corazón, madurado por 11 años vividos en el oriente, siembra por donde Dios lo manda, la Buena Noticia del Amor.GOA

A los fines de agosto de 1552 Francisco espera en una total soledad y pobreza una embarcación para entrar lo más directamente posible a la China. Pero se enfermó y es aquí, a 150 kilómetros de esta tierra tan soñada de China, que entregó a Dios su alma, el 3 de diciembre. Es el Santo de la amistad, del compartir, de la apertura a los demás; fue canonizado el 12 de marzo de 1622, ya declarado patrón de las misiones.

3.      Que en Formentera lo veneréis, celebremos su fiesta, no debe ser una pura casualidad, un hecho sin mayor importancia. Ha de ser algo que influya en la vida de los habitantes de esta Isla. Ha de ser un móvil para que los católicos de aquí seáis, siempre y con renovado entusiasmo, evangelizadores, es decir, continuadores de la obra de Jesucristo como fue San Francisco Javier.

A ello desde hace tiempo nos están animando los Papas, pastores de la Iglesia universal. Esa llamada, esa invitación, esa asunción del compromiso de ser evangelizadores es, sin duda alguna, una llamada de Espíritu de Dios, Así apareció claramente en el Concilio Vaticano II. Y ahora nos lo recuerda el Papa Francisco en su Exhortación apostólica Evangelii gaudium, llamándonos a ser evangelizadores, “inaugurado una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría” (n. 1).

Las circunstancias históricas de este momento que estamos viviendo han hecho más difícil y más necesaria la claridad y la firmeza de la fe personal, la vivencia comunitaria y sacramental de nuestras convicciones religiosas.  Como nos pide el Papa Francisco “tenemos que salir de nuestras fronteras e inercias para llevar la alegría del Evangelio a nuestros hermanos.

Secularismo
Secularismo

Ante el debilitamiento de la fe y el olvido de Dios y las consecuencias que de ello se derivan se oscurece y desconcierta la vida de las personas, de las familias y los pueblos. Ánimo, pues, a vivir la fe, a conocer sus enseñanzas, a transmitirlas a los demás. Salgamos a buscar y entablar relación con todos para que conozcan a Jesucristo, tengan fe en Dios, gocen de lo que Dios tiene preparado para sus hijos. Nuestra vida tiene que llenarse de conocimiento y anuncio de la Palabra de Dios, celebración litúrgica de los sacramentos y, con ello, de ejercicio de la caridad, del amor.

4.      Así lo hizo San Francisco Javier. Así nos lo enseñó Jesucristo, así nos lo recuerda el Papa Francisco, así os lo presento como Pastor de esta Iglesia diocesana.

Que la celebración de esta fiesta no sea un acto más, sino algo que deje huella en nosotros, en nuestras opciones, en nuestros deseos, en nuestras decisiones. Y contemplando cada día la figura de San Francisco Javier lo recordemos y lo cumplamos.

Homilia del Obispado de Ibiza difundido el dia 3 de Diciembre de 2014 a proposito del al celebracion de Francisco Javier.

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Publicado por

Alberto B

Cursillista desde 2006

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