El vacio que se busca llenar.


 

Relativismo_2Hoy en día nos encontramos frente a una realidad muy difícil, un mundo totalmente convulsionado que ha prescindido de Dios, en el cual se encuentra el hombre, quien ha perdido de vista su verdadera identidad y la vocación para lo que ha sido creado, el cual está llamado a ser santo y a alcanzar la vida eterna, pero que frente a un relativismo profundo en el cual se vive le impide ver con claridad este objetivo primordial, que es precisamente la felicidad, la cual se obtiene acogiendo y aceptando la única verdad plena que es Cristo, quien es capaz de iluminar todo cuanto existe dentro y fuera del hombre; ya que al haber sido creado por Dios tiene en lo profundo de su ser esta huella de su Creador que lo llama hacia Él.

Dios al crear al hombre a su imagen y semejanza, le concede la gracia de que al fm de los tiempos, pueda compartir con Él la gloría eterna.

Experiencia profunda que el ser humano posee en su interior.

El hombre en lo más profundo de su realidad humana, siente una nostalgia de Absoluto, es decir, un anhelo de Algo que está más allá de todo lo que el mundo le puede ofrecer, pero ello lo ve un tanto borroso en su vida, a causa de esta sociedad consumista en la que se vive, esta sociedad en la que lejos de preocuparse por el bien interior y espiritual del hombre, solo se dedica a ofrecerle sensaciones con la finalidad de servirse de él de una manera lucrativa, sin importarle el estado interior de la persona.

Es por eso que el hombre sintiendo ese vacío interior, busca de una manera confusa aquello que le pueda llenar este vacío, siendo así presa fácil para el mundo y para el demonio que es quien lo espera para destruirlo, haciendo que el hombre se sumerja en los diferentes vicios que le llevan a la muerte ya que de esa manera está esclavo e incapaz de encontrarse con Aquél quien es la vida plena.

¿Por qué esta ansia de Infinito del hombre?
Vacio interior que no se puede llenar con nada
Vacio interior que no se puede llenar con nada

El hombre al ser creación de Dios tiene este sello de pertenencia de su Creador quien lo llama hacia Él, por esencia es un ser religioso y es por eso que está en esa constante búsqueda de alcanzar a su Creador. Ya San Agustín lo expresó de una manera apropiada. “Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (Conf 1,1).

Por ello el hombre es un ser teologal ya que lleva en su interior la impronta de Dios que hace que este lo busque y no descase de buscarle hasta que alcance la felicidad y la dicha tan anhelada, ya que no existe felicidad definitiva y absoluta para el ser humano que no sea en Dios; y cualquier intento de encontrar la felicidad en cualquier otra cosa no será más que perder el tiempo en cosas pasajeras, Por tanto, podemos entender que el ansia de Infinito o Absoluto que el ser humano siente en su interior en el fondo es un ansía de Dios o también podemos llamarlo un “hambre de Dios”.

El hombre es capaz de Dios.

De hecho, todo hombre puede buscar y encontrar a Dios, puesto que de naturaleza está llamando a tener este encuentro con su Creador, hemos sido testigos de que a lo largo de la historia los seres humanos han expresado esta búsqueda y este encuentro a través de las diversas religiones. La misma Creación ofrece cierto “caminos” o “vías” para poder acercarse a Dios y poder encontrarlo. Dado una mirada en torno a nosotros en el mundo, y miramos lo que manifiesta: el movimiento, las cosas que existen, el orden de la creación, etc. Llevandonos así a descubrir la existencia de Aquel que ha puesto las cosas en movimiento, la causa de lo que existe y el que orienta las cosas a su fin, y este es Dios. Al mirarse así mismo, en su interior, e hombre percibe en su espíritu está “nostalgia de infinito” que hace referencia a Dios mismo.

La Buqueda del Hombre
La Buqueda del Hombre

Por eso la Iglesia enseña como verdad de fe que el ser humano puede conocer a Dios mediante su inteligencia y a partir de las cosas creadas y este conocimiento ofrece una verdadera certeza (ver: Sab. 13, 1ss; Rom. 1, 20ss; CV I; DH 3004). Sin embargo, aunque el hombre puede llegar a conocer la existencia de Dios y vivir el encuentro con Él, no siempre se produce esto. Por muchos motivos (rebelión ante el mal existente, la indiferencia la ignorancia, el ateísmo, etc.) algunas personas olvidan o rechazan o desconocen a Dios. Y esto con lleva desagraciadamente al hombre a una situación de frustración e infelicidad muy honda.

Dios sale al encuentro del hombre.

Dios es quien tomo la iniciativa de acercarse al hombre, en una manifestación de su ser más íntimo y del plan que tiene para con todos y cada uno de los seres humanos y del mundo. Aun cuando se le pueda conocer y saber más acerca de su realidad, Dios siempre es un misterio para el hombre: Él habita en una luz inaccesible (1Tm. 6, 16); y por eso Dios nadie le ha visto jamás (Jn. 1, 18), Sin embargo, de manera totalmente gratuita y soberanamente libre, Dios ha querido comunicarnos quién es y qué es lo que quiere de nosotros. Además no solo muestra su necesidad sino que da una respuesta definitiva, a las interrogantes que el ser humano se plantea sobre el sentido y el fin último de su vida.

Padre al encuentro de su hijo.
Padre al encuentro de su hijo.

Este es el modo a través del cual Dios se ha ido manifestado al hombre para concederle ser merecedor de la vida eterna:

Mediante hechos y palabras. Al participar de la misma historia del hombre.

De manera progresiva: es decir, de manera gradual y paulatinamente, descubriendo al hombre su ser misterioso.

De manera adecuada: Dios ha hablado al hombre “humanamente”, considerando sus limitaciones.

Y por último su manifestación ha sido definitiva, en Jesucristo. Por medio de, Él nos ha comunicado todo de sí.

Jesucristo Plenitud de toda la Revelación.

Porque Jesús Hijo de Dios hecho hombre es la Palabra única, perfecta e insuperables del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra más que esta. Por medio de Jesús Dios Padre nos ha revelado su misterio más íntimo, de allí que podemos llamarlo mediador.

Jesus es el unico camino al Padre.
Jesus es el unico camino al Padre.

Y es Jesús el que nos da a conocer absolutamente todo lo que es Dios y todo lo que es de Dios, por eso lo podemos llamar también Plenitud de la Revelación. Por eso la Revelación ha culminado en Cristo; ya no habrá otro revelación más porque el Padre en Jesús lo ha dicho todo.

El Señor Jesús medio de salvación.

Al Encarnarse el Señor Jesús, nos salva viviendo una estructura humana. En este sentido la humanidad es un Sacramento, o sea signo e instrumento de su divinidad y de a salvación que nos trae. Por lo tanto, toda la vida de Jesús es salvífica: todo lo que Él hace, dice, enseña, etc. Apunta a que nuevamente vivamos la comunión perdida por el pecado, es decir, apunta a la reconciliación.

Los hechos que constituyen la vida del Señor Jesús reciben el nombre de los misterios de Jesús. En esos misterios, Él se presenta como nuestro modelo de humanidad y nos muestra lo que es nuestro propio misterio, Con una predicación, nos habla del Reino de Dios que ÉL viene a establecer en este mundo, Sus milagros manifiestan la presencia del Reino y nos abren a la fe en Jesús como Hijo de Dios y Salvador. Debemos asumir en nosotros los misterios del Señor y así conformarnos a Él, especialmente en su estado fundamental de hijo 41 María,. y ?I final poder decir con San PablQ: “vivo yo, mas no yo: es Cristo quien vive en mí” (Ga. 2, 20).

Sin embargo, aun cuando toda la vida del Señor Jesús es salvífica y reconciliadora hay momento muy especiales en donde esa salvación reconciliadora se da de modo más pleno, Y el momento más importante de su salvación es de su Pasión, Muerte y Resurrección. Es lo que llamamos el misterio pascual.

Reconciliacion con Dios
Reconciliacion con Dios

La muerte del Señor Jesús no fue accidente ni casualidad: Él entrego su vida por nosotros (ver. Jn. 10, 17-18) cumpliendo de este modo las profecías que anunciaba su sacrificio (Sal. 21, lss; Is. 5,1-12, etc.), y realizando así el plan reconciliador de Dios Padre: entregar su vida para, reconciliarnos: “el Hijo del Hombre no ha venido hacer servido sino a servir y dar su vida en rescate por mucho” (ML 20, 18).

El significado de su muerte en la Cruz.

La muerte de nuestro Señor en la Cruz es un acto de obediencia filial que nos reconcilia. Ya que, el pecado, fue causa de la ruptura con Dios (y de las demás rupturas) y este se produjo por un acto de desobediencia, la reconciliación se ha producido por un acto de obediencia: “y se humilló así mismo, obedeciendo hasta la muerte y una muerte de Cruz” (Flp. 2, 8). La muerte en Cruz de Jesús es además, expresión de su gran amor por nosotros: “nadie tiene amor más grande que el que da la viva por sus amigos” (Jn. 15, 13) y al mismo tiempo es expresión del amor de Dios Padre por nosotros: “más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores murió por nosotros para darnos vida”. (Rom. 5; 8).

Crux
Muerte de Cruz.

Muchas veces concebimos el sufrimiento como una desgracia o un castigo de Dios, de tal manera que nos desesperamos y renegamos de Él y rechazamos la Cruz que nos ha tocado llevar de tal manera que nosotros mismos somos impedimento para la obra de salvación que Dios quiere hacer con nosotros, ya que desea que todos seamos partícipes del Cielo„_ pero para ello es necesario tomar nuestra Cruz y seguirle, puesto que la Cruz es la escalera para llegar al Cielo (Sta. Rosa de Lima).

Por eso la Iglesia sacramento de salvación, ella como Madre y Maestra nos enseña que a toda la humanidad se nos ha abierto el Cielo gracias al sacrificio de nuestro Señor en la Cruz, para que todos los hombres alcancemos la vida eterna y así poder tener esa visión beatífica de Dios, contemplando su rostro frente a frente, pero que ello io lograremos no en esta vida sino que tenemos que experimentar la muerte física fruto del pecado, para poder luego ir a la presencia de este Dios vivo y verdadero, que lo ha dado todo por nosotros incluso a su propio Hijo por este amor infinito hacia nosotros, sabemos pues, que para ir a la presencia de Dios, es necesario estar en gracia de Él, sin mancha ni pecado, y es por eso que Él mismo nos ha dejado todos los medios necesarios en su Iglesia para poder hacer uso de ellos y así poder purificar nuestra alma para poder llegar a esta presencia maravillosa y eterna de Dios.

Herramientas para la salvacion estan en la Iglesia.
Herramientas para la salvacion estan en la Iglesia.

Él no quiere que el hombre se condene y vaya al infierno, al suplicio eterno, sino que espera que su creatura lo busque y se deje ayudar por Él, porque “Dios no quiere la muerte del pecador sino, en que cambie de conducta y viva” (Ez 18,23).

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Publicado por

Alberto B

Cursillista desde 2006

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