El origen del “De Colores”

de_colores_copy

Los cursillistas de diferentes partes del mundo, de diferentes idiomas, se saludaban en las calles y transportes con un vibrante “De Colores” y la respuesta sonriente y alegre era siempre “De Colores”

Leer más

¿Cuántas fases o etapas abarca el método de los Cursillos?

Tres, bien distintas y caracterizadas, a saber: 

el Precursillo, el Cursillo y el Poscursillo.

En la primera etapa, que llamamos Precursillo, se buscan con esmero las personas que deban ir al Cursillo, de acuerdo con el plan apostólico y las necesidades de la diócesis y de la parroquia donde después tenga que actuar apostólicamente el cursillista.

En su segunda etapa, la Obra comprende lo que podríamos llamar el Cursillo propiamente dicho: tres días intensos en un ambiente de fervor, de oración, de estudio, de entrega apostólica de los sacerdotes y dirigentes, de alegría y compañerismo por parte de los que asisten.

Pero hay que confesar que la etapa tercera es la principal de la Obra. La vida deberá ser un Cursillo perenne: “el cuarto día” dura hasta la muerte. Las verdades fundamentales que se aprendieron en el Cursillo, los horizontes que se vislumbraron, las virtudes que empezaron a vivirse, han de ir desenvolviéndose en el alma y aplicándose a la solución de cada uno de los problemas personales, profesionales y ambientales del cursillista. Por esto, ya desde el mismo Cursillo queda montada la organización de perseverancia, de formación religiosa y apostólica.

 

¿Se opone el Movimiento de Cursillos a los demás movimientos u organizaciones apostólicas?

No. Ciertamente que no. Gran número de cursillistas forman parte de la Acción Católica, de movimientos eclesiales y de otras asociaciones de piedad, caridad, apostolado, perfección cristiana y culto divino,

La Acción Católica y las demás instituciones de actividad apostólica aprobadas por la Iglesia han sido las primeras beneficiadas, y los mejores de entre los cursillistas, los que reunieron condiciones de posibilidad, llamamiento interior y capacidad humana para ello, han engrosado sus cuadros, “para colaborar de una manera más organizada con las autoridades eclesiásticas y ayudarlas en su labor apostólica”.

Es natural que el Movimiento de Cursillos pida a sus miembros una actitud de caridad, respeto y admiración para con los hermanos que, por distintas causas, han sentido la necesidad, por no decir la valentía, de trabajar por Cristo más cerca de la sagrada Jerarquía de la Iglesia. “A los seglares que han hecho los Cursillos de Cristiandad queremos recordarles que, aunque han tenido ocasión de beneficiarse de un medio eficacísimo de renovación cristiana, por el que sienten vivo afecto y gratitud, no han de pensar que todo se resuelve con los Cursillos, menospreciando o subestimando otros medios de que Dios se vale y de los que la Iglesia se sirve sabiamente.

¿Pueden los cursillistas enrolarse en las asociaciones y organizaciones apostólicas?

Si, pueden, como cualquier otro cristiano, si tienen condiciones y posibilidades para ello.

“Mayor alabanza merecen en nuestros días, responde Mons. Hervás, si se incorporan para trabajar activamente en las asociaciones de apostolado, aprobadas especialmente, recomendadas y bendecidas por los romanos Pontífices, como la Acción Católica, Congregaciones Marianas, la Legión de María, la Confraternidad de la Doctrina Cristiana, etc., las cuales, dentro de la ortodoxia y de la disciplina de la Iglesia, producen frutos inmensos de vida cristiana y proselitismo apostólico por medio de formas accidentales de actuación más o menos adaptadas a la sicología y necesidades de cada lugar”.

¿Qué espíritu anima a los Cursillos?

La mística de los Cursillos es ese enamoramiento irresistible y apasionado de Cristo que respiran a pulmón lleno, cuya amistad prefieren a todos los tesoros y a todas las personas, por quien están dispuestos a gastar todas las energías de su vida y a dar, si fuese preciso, hasta la última gota de la sangre de sus venas. Y como el amor de Cristo supone y exige el cariño y la predilección por todo lo que Cristo quiere, el espíritu de los cursillistas se completa con el amor al Padre, a la Iglesia, a la Jerarquía y a los demás hermanos.

Los Cursillos de Cristiandad persiguen un ideal altísimo y nobilísimo: el mismo que se propuso Cristo, el mismo que preside toda su obra redentora: dilatar el Reino de Dios y hacer cristianos a los hombres.

Los Cursillos de Cristiandad no constituyen ninguna forma de asociación de los fieles ni la deberán constituir en adelante, dado su carácter y los fines que se proponen. No tendrán bandera, ni insignia, ni cotización.

Los Cursillos no nacieron para ser una asociación más.

“No fue nunca ésta la intención del Obispo iniciador de los Cursillos, ni de sus colaboradores. Nunca nos pasó por la mente que los Cursillos pudieran constituir una asociación nueva, si no como frutos maduros, al servicio de todas las empresas y asociaciones de la Iglesia”.

¿Cuál es el Ideario del Movimiento de Cursillos?

“Los Cursillos de Cristiandad toman principalmente sus ideas del dogma católico. Todo ese conjunto de verdades inefables que revelan la locura incomprensible del amor infinito de Dios a los hombres, es el principio fundamental, la idea madre, que se barajan continuamente en los Cursillos y se repiten hasta la saciedad en las reuniones de Grupo y en las Ultreyas del Poscursillo”.

La obra de los Cursillos de Cristiandad constituye un verdadero método ascético de notable eficacia en nuestros tiempos, es decir, un modo y orden de disponer y emplear ciertos medios, perfectamente conocidos, para alcanzar, con mayor posibilidad, prontitud y perfección, un fin propuesto.

Los Cursillos de Cristiandad, ¿son un Movimiento de seglares o de la Iglesia?

Son un Movimiento de la Iglesia, en la Iglesia y para la Iglesia.

1) De la Iglesia, porque de la Iglesia y sólo de ella recibe su ser y toda su existencia, su misión y su eficacia sobrenatural, su aprobación y su impulso, sus objetivos y sus procedimientos, su régimen y sus características de movimiento ascético y apostólico*

2) En la Iglesia, porque en la Iglesia, es decir, en el Cuerpo Místico, ha de actuar como instrumento y medio de edificación de las almas y “restauración de todas las cosas en Cristo”.

3) Para la Iglesia, porque todo él está lanzado a lograr que los hombres, al adquirir conciencia de su incorporación a Cristo por la gracia y por el amor, y llevados de esta gracia y de este amor siempre creciente, no se contenten con vivir para el individualmente, sino que sientan la necesidad vital y la responsabilidad urgente de ser apóstoles por todos los medios a su alcance y en todos los ambientes; no se contentan con ser miembros vivos del Cuerpo Místico, sino también miembros vivicadores, con el influjo de la gracia, con la oración y con el sacrificio.