Eran cien ovejas

eran100ovejas

Eran cien ovejas
Que había en el rebaño
Eran cien ovejas
Que un pastor cuidó
Pero en una tarde
Al contarlas todas
Le faltaba una
Le faltaba una
Y triste lloro

Las noventa y nueve
Dejo en el aprisco
Y por la montaña
A buscarla fue
La encontró gimiendo
Temblando de frío
Curo sus heridas
La tomo en sus brazos
y al redil volvió

Esta misma historia
Vuelve a repetirse
Hay muchas ovejas
Que sin rumbo van
Con el alma rota
Van por los collados
Temblando de frió
Vagando en el mundo
Sin Dios y sin fe.

Las noventa y nueve
Dejo en el aprisco
Y por la montaña
A buscarla fue
La encontró gimiendo
Temblando de frío
Curo sus heridas
La tomo en sus brazos
Y al redil volvió.

Curo sus heridas
La tomo en sus brazos
Y al redil volvió.

Ultreya Interparroquial en THE COLONY

Ultreya

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Hoy fuimos a la primera ultreya interparroquial en la parroquia de THE COLONY.

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Hemos compartido con nuestros queridos hermanos de toda la diócesis de Fort Worth.

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El testimonio fue muy vivido.

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Hubo reconocimiento de 55 Años  de servicio sacerdotal del padre Francis.

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Se reconoció la labor apostólica ejemplar del diacono Simón.

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Felicitaciones hermanitos de la ultreya de THE COLONY , son una inspiración!!!!!

Mensaje de Papa Francisco

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Mensaje de Papa Francisco

Ciudad del Vaticano, 24 marzo 2013(VIS).- Publicamos a continuación el texto completo de la homilía del Papa Francisco durante la Misa del domingo de Ramos con la que abrió los ritos de Semana Santa. El Santo Padre se refirió a la Jornada de la Juventud, que se celebra hoy en toda la Iglesia, invitó a los jóvenes a prepararse para la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, y pidió a todos vivir la fe “con un corazón joven”. “Debéis decir al mundo que es bueno seguir a Cristo”, afirmó el pontífice.

“Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompañan festivamente, se extienden los mantos ante él, se habla de los prodigios que ha hecho, se eleva un grito de alabanza: «¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto» (Lc 19,38).

Gentío, fiesta, alabanza, bendición, paz. Se respira un clima de alegría. Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios, se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma.

Este es Jesús. Este es su corazón que nos mira a todos, que mira nuestras enfermedades, nuestros pecados. Es grande el amor de Jesús. Y así entra en Jerusalén con este amor, y nos mira a todos. Es una bella escena, llena de luz -la luz del amor de Jesús, el de su corazón-, de alegría, de fiesta.

Al comienzo de la Misa, también nosotros la hemos repetido. Hemos agitado nuestras palmas. También nosotros hemos acogido al Señor; también nosotros hemos expresado la alegría de acompañarlo, de saber que nos es cercano, presente en nosotros y en medio de nosotros como un amigo, como un hermano, también como rey, es decir, como faro luminoso de nuestra vida. Jesús es Dios, pero se ha abajado a caminar con nosotros. Es nuestro amigo, nuestro hermano. Aquí nos ilumina en el camino. Y así hoy lo hemos acogido. Y esta es la primera palabra que quería deciros: alegría.

No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino que nace de haber encontrado a una persona, Jesús, que está en medio de nosotros, nace de saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables…, y ¡hay tantos!

Y en este momento viene el enemigo, viene el diablo, tantas veces disfrazado de ángel, y de modo insidioso nos dice su palabra. ¡No lo escuchéis! ¡Sigamos a Jesús! Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Y por favor, ¡no os dejéis robar la esperanza! ¡No dejéis que os roben la esperanza! La que nos da Jesús.

Segunda palabra. ¿Por qué Jesús entra en Jerusalén? O, tal vez mejor, ¿cómo entra Jesús en Jerusalén? La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla, que tiene el buen sentido de ver en Jesús algo más; tiene el sentido de la fe, que dice: éste es el Salvador. Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías en la Primera Lectura (cf. Is 50,6); entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero. Y, entonces, he aquí la segunda palabra: cruz. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz.

Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz. Pienso en lo que Benedicto XVI decía los cardenales: “Sois príncipes, pero de un rey crucificado. Ése es el trono de Jesús. Jesús toma sobre sí…¿por qué la Cruz? Porque Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, el de todos nosotros, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, que luego nadie puede llevarse consigo, debe dejarlo. Mi abuela nos decía cuando éramos niños: el sudario no tiene bolsillos. Amor al dinero, poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación.

Y también -cada uno de nosotros lo sabe y lo conoce- nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación. Y Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Este es el bien que Jesús nos hace a todos sobre el trono de la Cruz. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría, a la alegría de ser salvados y de hace un poquito lo que Él hizo el día de su muerte.

Hoy están en esta plaza tantos jóvenes: desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. Y esta es la tercera palabra: jóvenes. Queridos jóvenes, os he visto en la procesión, cuando entrabais; os imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; os imagino mientras aclamáis su nombre y expresáis la alegría de estar con él. Vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre, un corazón joven, incluso a los setenta, ochenta años. ¡Corazón joven!

Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz. Más aún, la abrazáis porque habéis comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo, en el don de sí, en salir de sí mismos y que con el amor de Dios Él ha triunfado sobre el mal precisamente con el amor.

Lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz.

Queridos amigos, también yo me pongo en camino con vosotros, desde hoy, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz. Miro con alegría al próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Preparaos bien, sobre todo espiritualmente en vuestras comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero ¡Los jóvenes deben decir al mundo: es bueno ir con Jesús! ¡es bueno andar con Jesús! ¡es bueno el mensaje de Jesús!…¡es bueno salir de sí mismos, ir a la periferia del mundo y de la existencia para llevar a Jesús! Tres palabras: alegría, cruz, jóvenes.

Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Así sea.”

Hazme Un Instrumento De Tu Paz

violin

Hazme Un Instrumento De Tu Paz

Hazme un instrumento de tu paz
donde hay odio lleve yo tu amor
donde hay injuria tu perdon señor
donde haya duda fe en ti

CORO:
Maestro ayudame a nunca buscar
querer ser consolado como consolar
ser comprendido como comprender
y ser amado como yo amar

Hazme un instrumento de tu paz
que lleve tu esperanza por doquier
donde haya oscuridad lleve tu luz
donde haya pena tu gozo señor.

CORO

Hazme un instrumento de tu paz
es perdonado que nos das perdon
es dando a todos que tu te nos das
muriendo es que volvemos a nacer

CORO

Pescador de Hombres

pescador de hombres

Pescador de hombres

Tu has venido a la orilla
no has buscado a sabios, ni a ricos
tan solo quieres que yo te siga

Señor, me has mirado a las ojos
sonriendo, has dicho mi nombre
en la arena, he dejado mi barca
junto a ti, buscare otro mar

Tu necesitas mis manos
mis cansancios que a otros descansen
amor que quiero seguir amando

Señor, me has mirado a las ojos
sonriendo, has dicho mi nombre
en la arena, he dejado mi barca
junto a ti, buscare otro mar

Tu sabes bien lo que quiero
en mi barca no hay oro ni espadas
tan solo redes y mi trabajo

Señor, me has mirado a las ojos
sonriendo, has dicho mi nombre
en la arena, he dejado mi barca
junto a ti, buscare otro mar

Tu pescador de otros mares
ansia entera de almas que esperan
amigo bueno que asi me llamas

Señor, me has mirado a las ojos
sonriendo, has dicho mi nombre
en la arena, he dejado mi barca
junto a ti, buscare otro mar

El Rencor

Notas

EL RENCOR

¿Cómo influye en nuestra personalidad?¿Cómo funciona esto?¿Qué podemos hacer?

Nota:

Esta informacion la encontre en Internet y es tema de estudio para mi.

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EL RENCOR

¿Cómo influye en nuestra personalidad?

Entendiendo que el rencor es parte de las emociones humanas, podemos conceptualizar su significado como el sentimiento de hostilidad o enemistad hacia una persona motivado por una ofensa, daño o perjuicio sufridos. Así como el enojo es parte normal de reaccionar a estímulos externos de inconformidad, algo muy parecido  sucede con el rencor,  sin embargo las preguntas serían; ¿qué hacemos con ese enojo? ¿Cómo canalizamos apropiadamente ese desbalance? y ¿Cómo regulamos comportamientos agresivos?

Estas preguntas son importantes para entender las alternativas que se podrían implementar cuando existan estos sentimientos. Lo relevante de este tema es comprender que podrían pasar muchos años, décadas, y casi toda una vida sumida en estos sentimientos dañinos para nuestra estabilidad emocional, creando e influyendo potencialmente en una personalidad hostil, déspota, prepotente, incierta, vacía, infeliz, etc. La personalidad estaría entonces basada en la incapacidad de amar debido a que el rencor podría haber contaminado toda nuestra esencia, nuestro amor natural hacia la vida y hacia los  demás, es decir; una personalidad en la que se incorporo varias distorsiones en la mayoría de las relaciones en los procesos de vida, no ofreciéndole a la personalidad la oportunidad de ser estable.

¿Cómo funciona esto?

El rencor podría ser el empuje inconsciente de alejar el estimulo que causo daño o que provoca hostilidad debido a lo perjudicial que puede ser para cada individuo dependiendo de los pensamientos y percepciones de mundo externo. En el rencor existe siempre un factor repetitivo; “la pérdida de algo”, puede ser un familiar, la pareja, un amigo, compañero, etc., Toda perdida tiene un proceso sentimental de tiempo, esto quiere decir que un individuo envuelto en el rencor tiene que tener vivencias de perdida que por ende necesita su tiempo y proceso de sanación, sin embargo el problema ocurre cuando una persona por diferentes razones muy individuales, prolonga ese proceso indefinidamente por el resto de su vida. Es entonces que ocurre un desbalance generalizado en la vida de ese individuo. Es decir que esa personalidad envuelta en estos sentimientos no solucionados podría proyectar el rencor  hacia los demás inconscientemente de una manera muy repetitiva y deplorable. Rencor hacia la pareja por vivencias negativas pasadas; incapacidad de amar al conyugue apropiadamente, problemas sexuales, hostilidades, etc.,  Rencor hacia las amistades o familiares por experiencias negativas pasadas; incapacidades sociales, problemas  de interacción, problemas de respeto a las autoridades, etc.

¿Qué podemos hacer?

Todo rencor  tiene su génesis, ese punto de partida es la comunicación, es probable que ese rencor solo se solucione hablando, o entendiendo las diferentes percepciones, o evaluando y reconociendo los errores de ambas partes. Existe la posibilidad que también sea una situación muy compleja, pero lo importante es trabajarla para bajar los niveles de estrés que causo ese rencor.  Pensemos en que muchas experiencias positivas y negativas están ahí para enseñarnos, para ofrecernos la oportunidad de crecer, para alimentar nuestras capacidades de control de las emociones, para darnos la oportunidad de reconstruir y mejorar, pero no para dañarnos o destruirnos indefinidamente, hay que considerar el derecho que todos tenemos a vivir en plenitud.  Por este motivo es importante con el ejemplo de cómo somos y como nos comportemos con nuestros hijos, ellos puedan crear sus propias capacidades de entender la importancia de la comunicación, del decir perdón y me equivoque en el momento apropiado, de aceptar los errores,  y de esforzarse día a día  por ser felices. Busque a su psicoterapeuta preferido,  que estoy seguro le brindara la ayuda que usted requiere para encontrar las herramientas hacia la formación de  un estilo de vida optimo y feliz.

Para preguntas, opiniones, sugerencias, petición de temas y comentarios jalfredoec@yahoo.com o escribir a José A Acuna  P. O. BOX # 17332 West Palm Bach  FL  33416-7332